miércoles, 15 de enero de 2014

¿HAY ALGO TAN TERRIBLE?

  En mi última sesión “on line” me hice con un cuento de la infancia:
“A un hombre se le pinchó la rueda de su coche y cuando este se dispone a cambiarla , se da cuenta de que no tenía la herramienta, el gato. Mira alrededor suyo y solamente observa una casa aislada a lo lejos, nada más.
Y hacia allí se dirige, con la intención de pedir un gato para
poder cambiar la rueda y seguir su camino. Mientras anda en dirección a la casa, empieza a darle vueltas a la cabeza:
- Es tarde.
- No me conocen de nada.
- Estoy sucio.
- Me dirán que no tienen gato para librarse de mi.
- Es una zona solitaria, seguro que han intentado robarles más de una vez.
Y de esta forma se va cargando de negatividad y se va “calentando” , hasta que llega a la puerta y llama. El hombre todavía sigue dándole vueltas:
- No me van a abrir, y si me abren me echarán seguro
- Qué poco solidaria que es la gente…
Cuando se abre la puerta, antes de que la persona de la casa pueda abrir la boca, el hombre
le suelta a gritos: No necesito nada vuestro, puede meterse su gato donde le quepa”.
ffff          
        Este cuento que tantas veces ha ilustrado a otras personas y a mí mismo, es útil ya que refleja como nuestra mente evalúa “supuestas realidades” y lo acompaña de una carga emocional. En el caso del cuento le permite a nuestro protagonista predecir que quizás en esa casa esta la herramienta que necesita y que no está demás ser cauto ya que no conoce a quien habita en ella.
Está claro que anticiparnos a algo nos permite echar mano de un sin fin de estrategias para resolver situaciones que no son reales ; pero ¡atención!, quizás esas situaciones nunca lleguen a suceder y el peligro reside en ello en que nuestra mente evalúa la “supuesta futura situación” con la información (veraz o no), experiencia (útil o no) y con los elementos que humildemente es capaz de predecir (cómo por ejemplo en el desenlace del cuento). Es así como “adelantarnos y pronosticar el futuro” es una de las más socorridas y también más peligrosas herramientas cognitivas.
828020.TIFAdelantarnos “al mañana” centrándonos en sus “supuestos” peligros no es del todo útil , a veces nos puede llevar a cometer errores. Minar nuestro proyecto de futuro con  terribles desenlaces  (“ya verás que no va salir  bien”, “qué hago yo aquí” , “debí hacerle caso a mis amigos” , “llegado el momento no sabré como hacerlo”, “quizás no sea lo mejor para mi”, “y si….”) , sólo produce pensamientos negativos que desmotivan, ponen el foco en lo que puede salir mal,  nos predispone al fracaso. Entonces obviamente lo más seguro es que el resultado será un desastre que además nos reafirme en no volver a intentarlo de nuevo.
Hacer nuevos proyectos centrándonos sólo en lo peor ; como diría Albert Ellis es “terribilizar la situación”, llevarla a un extremo realmente innecesario (esto no quiere decir que no hay que desarrollar un plan de acción).
la_felicidad (20)Así que la próxima vez que estemos evaluando seriamente un riesgo, además de recabar toda la información “real y fiable” sólo os sugiero que le deis algún “matiz colorido” a ese posible futuro, ya que como dice la psicóloga Joan Borysenko “las personas que fantasean pensando en resultados satisfactorios es más probable que sean optimistas en sus valoraciones y por tanto asuman algo más de riesgo, lo que ayudará enormemente a obtener dicho resultado”.

Gustavo Rullier y Diana Poveda.
Psicología, Docencia  & Coaching

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martes, 17 de diciembre de 2013

NAVIDADES: ¿HAY QUE FESTEJAR?

En occidente las fiestas navideñas y de nuevo año son esperadas por un gran número de personas, en cierto modo todos estamos condicionados por estas fechas ya que nuestra mente las suele identificar como una oportunidad de algarabía, celebración familiar, culminación de un año y expectativa del año venidero. La oportunidad de pasar momentos muy agradables de alegría y convivencia es uno de los ejes más mediatizados por la televisión, la publicidad, la cultura cristiana y muchas personas de nuestro entorno. Es lógico que se sobre-dimensione, pero es difícil no evitarlo, la magia mítica es una de los aspectos más hermosos del mes de Diciembre.
      Sin embargo es en estas fiestas cuando el protocolo de actividades, citas, regalos y compromisos que para algunos es maravilloso, para otros resulta asfixiante ya que en un buen número de casos aumenta el índice de discusiones familiares, debido a la tensión, el cinismo, la falta de comprensión y frustración por conflictos no resueltos. Hay diversos estudios que revelan que a lo largo de estas fechas se disparan los conflictos reprimidos, ya sea por la añoranza de un ser querido, por una mala auto - valoración del año que llega a su fin (al sólo fijarnos en los errores) o por perder las esperanzas para el año venidero. Estas situaciones hacen que las personas se sientan al margen de la alegría y el amor familiar que otros dicen vivir, haciéndoles sentir desamparados. 
Las fiestas, por antonomasia son motivo de júbilo y aunque nos entusiasmen más o menos, es importante que cada año tengamos este tipo de celebraciones; desde tiempos inmemorables el festejar los lazos personales y el proyectarse en creencias positivas para el nuevo año ha sido vital en todas las sociedades occidentales, por ello a la pregunta ¿hay que festejar? , sin duda alguna SÍ hay que celebrar en la medida que buenamente podamos, es útil y sano el mantener algo de ilusión prescindiendo (en la medida de lo posible) del pesimismo. Eso sí, hay que comprender que aunque es una festividad colectiva también tiene un fuerte sentido íntimo-emocional y por ello es conveniente que ya sea en solitario o en familia intentemos “relajar el protocolo” para darle paso a la espontaneidad, la dinámica personal y familiar; estamos en constante cambio, por ello es útil adaptarnos a los nuevos tiempos, valorar lo que tenemos, no dejarnos llevar por el estereotipo y más bien darle un sentido, pequeño o grande por el cual cada diciembre, con poco o con mucho nos impulse hacia adelante.
En nuestro caso queremos celebrar con un vídeo que resume el sentido de la navidad, es una niña cantando un villancico con sus compañeros de clase, lo peculiar es que mientras canta… ya lo veréis, disfrutad:  http://www.youtube.com/watch?v=xb5a_1p6Reo
   Fent Psicologia os desea felices fiestas.
 
Gustavo Rullier y Diana Poveda
 Fent Psicologia
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viernes, 6 de diciembre de 2013

MANDELA UN HÉROE DE VERDAD: "CON ERRORES Y SIN SÚPER PODERES"

Mandela un héroe de verdad: "Con errores y sin “súper poderes”

Mandela bien podría haber sido el buen tendero de la esquina, uno de nuestros colegas inspiradores o  aquella persona a nuestro alrededor que se debe a  su causa y principios. Así era Tata, el padre de la    democracia, una persona de carne y hueso al igual   que todos nosotros. Sin embargo fue un hombre que siempre se impulsó “hacia adelante” situándose a él  mismo como único agente transformador de su propia vida, dejando de lado el esperar a que otros cambien su destino demostró que un hombre no es grande por los recursos que posee,sino por la convicción que tiene o por la capacidad de convivir con sus propios miedos:
 


"Tener fuertes convicciones es el secreto para sobrevivir a las privaciones, tu espíritu puede estar lleno, incluso cuando tu estómago está vacío".Nelson Mandela.

“Aprendí que el valor no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. Un hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que se sobrepone a él”. Nelson Mandela.

Mandela nos enseño que para cambiar el mundo hay que comenzar por uno mismo, por ello su propia convicción no fue un arrebato del momento, sino una experiencia personal que fue forjándose a través del tiempo, y a pesar de las debilidades su capacidad de resiliencia (capacidad de sobreponerse a situaciones dolorosas) unida a sus valores hacen de Madiba un hombre ejemplar:

“La grandeza de la vida no consiste en no caer nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos”.Nelson Mandela.

“El cuerpo humano tiene una enorme capacidad de adaptarse a las circunstancias difíciles. He descubierto que uno puede soportar lo insoportable si es capaz de conservar el espíritu, incluso cuando el cuerpo te pone a prueba".Nelson Mandela.

 En Fent Psicologia no queremos limitarnos a recordar la figura de Mandela, mas bien queremos acercarla a la realidad del día a día como un ejemplo que nos estimule y nos invite a crecer como personas. Está claro Tata es único, pero también lo somos cada uno de nosotros y todos podemos llevar a cabo nuestros sueños e inspiraciones, todos estamos llamados a ser luz.

“Siempre parece imposible hasta que se hace”. Nelson Mandela.


Gustavo Rullier y Diana Poveda
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lunes, 11 de noviembre de 2013

Vocación...

Corría el año 1985 y yo estaba por primera vez en un funeral sintiéndome impactado al ver a un familiar mío llorando; aún puedo rememorar como en ese preciso instante, sin ser consciente del todo, mis ojos se llenaron de lagrimas y no se porqué yo también empecé a llorar, era una sensación extraña, era algo realmente nuevo: mientras me ahogaba en mi pequeño sofoco sentía que mi pecho ardía con aires de impotencia ya que alguien a quien yo amaba estaba sufriendo y yo no podía hacer absolutamente nada para restarle dolor...
 … no se cuando fue el primer momento en el escuche algo real respecto a la psicología, quizás fue cuando mi amiga Natalia me habló de dicha profesión, quizás fue cuando mi profesor Hugo impartió dicha materia, no lo sé, pero lo que si sé es que antes de ponerle nombre a mi carrera profesional, yo ya sabía que “forma y sentido” tenía que tener mi vocación y definitivamente no pasaba por alimentar a una corporación, tenía que pasar por que mi vida diera sentido a otras vidas, de algún modo tenía que ser así.
Los años no pasan, vuelan y hoy miro hacia atrás , dándome cuenta que tener el título de psicólogo, master,cursos, etc... no me ha cambiado la vida (que absurdo sería si fuera así), pero si ha orientando y dado luces a mi camino,me atrevo a decir que unir nuestra vocación con nuestra profesión es una suerte infinita que nos lleva a crecer y que en mi caso me ha impulsado a progresar en mis estudios.
Desde Perú hasta Pamplona, Copenhague y Valencia mi vocación social-sanitaria me ha catapultado a ser más feliz conmigo mismo, a ser perseverante a pesar de todos las veces que la gente y la vida parecía y parece decir “NO”.
Al igual que mis queridos compañeros de profesión, con todo seguridad puedo decir que soy dichoso dándole sentido a mi existencia, y sirviendo de mi vocación para quién la necesite, evitando que la gente a mi alrededor sufra innecesariamente.
No hay fronteras, sólo escaleras que subir,sólo tiempo para dar la gesta,..., esta es una carrera de fondo que no se corre con la mente sino con el corazón,...
..., con crisis o sin ella, con más tiempo o con más paciencia,

Gustavo Rullier.

jueves, 12 de septiembre de 2013

El arte de criticar: “Haciendo que la persona mire a la luna y no a nuestro dedo señalándola”

Ya sólo la palabra "criticar" no suena del todo bien, y por más que digamos lo contrario, seamos honestos (pongamos la mano en el pecho), criticar y ser criticado no es lo mejor que nos puede pasar en el día. Pero aunque no parezca ser lo mejor, es altamente necesario.
La acción de critica constructiva tiene un acto inevitable de “invitación al cambio” o “ayudar para enmendar un error que pueda conducir al éxito”, es aquí donde el receptor dependiendo de sus capacidades podrá, en parte, aceptar el lado bueno de la crítica y retenerla en el tiempo. Lamentablemente esto no es tan fácil, tal parece que traspasar esa sutil barrera invisible es todo un arte, una espada de dos filos que es empuñada por el creador de dicha evaluación constructiva.
Muchas veces algunos de nuestros clientes fracasan cuando trasladan su opinión constructiva a otra persona, esta última parece que no quiere atender , “le entra por un oído y le sale por el otro” incluso llegando a alterarse (molesta, entristece ,etc..) llevando dicha crítica a una discusión digna de un cuadrilátero o en su defecto a un silencioso “me las pagarás”.
 Ello se puede mejorar potenciando alguna de nuestras capacidades, la primera de todas y la más básica es saber si nosotros somos capaces de clarificar lo que queremos decir y si realmente va aportar un resultado útil. Una vez que esto esté resuelto hay que esforzarnos por entender a la otra persona, la situación en la que se encuentra, el esfuerzo que ha realizado y “cuan a la defensiva” se va a posicionar. Ante ello quizás sea lógico encontrar un espacio adecuado para invitar a la reflexión y si no es así, siempre ayuda empezar hablando de experiencias o situaciones que hemos visto en otras personas respetables, incluso de nuestros propios errores que una vez enmendados nos condujeron al éxito, siempre incluyendo palabras de aliento, que rescaten lo que la otra persona ha hecho bien; ya que como decía un gran profesor “criticar es como un bocadillo, el pan siempre rodea a la carne de adentro, por ello el pan representa los refuerzos, y la carne que va en medio representa lo que hay que mejorar”.
Si ya hemos logrado posicionarnos con la otra persona y queremos que esta también se ponga en nuestra posición debemos de evitar a cualquier coste el usar palabras negativas con intensidad afectiva u emocional tal como: “me has fallado”, “tú sabías cómo me iba a sentir”, “no nos entendemos”, “otra vez lo has perdido todo”, “esto es lo que puedo esperar de ti”, “cosas así hacen que me arrepienta”, “yo conozco eso mejor que tú”. Cuando las incorporamos en nuestro discurso, sin querer estamos disparando al corazón de la otra persona y no a su mente reflexiva. Esta afrenta abre la veda a cualquier frustración del pasado y sobre todo distorsiona gravemente la comunicación real, trivializando las relaciones, abriendo una brecha entre una y otra persona (hay personas que nunca cierran zanjas y las pueden tener ahí guardadas durante años).
Por el contrario si usamos palabras positivas, que invitan a avanzar , indudablemente estimularán y darán “alas” a la persona. Es ahí cuando podemos señalarle y darle luces del camino a trazar. Haciendo que mire a la luna (el objetivo real) y no a nuestro dedo(el conflicto en sí)1.
En Fent Psicologia estamos seguros que podemos potenciar tus capacidades, visítanos, las puertas de nuestro despacho están siempre abiertas.

Gustavo Rullier y Diana Poveda
info@fentpsicologia.com
1 Inspirado en el proverbio: “cuando el sabio señala a la luna, el tonto mira al dedo”.

martes, 30 de julio de 2013

Estimulación Cognitiva... ¿Yo necesito de eso?

Estos días  Fent Psicologia está impartiendo el curso de Estimulación Cognitiva: "Herramientas para Profesionales" en el Centro de Torrente.

Pero, ..., ¿YO NECESITO DE ESO?, ...., ..., tod@s  lo necesitamos (los programas varían según las personas y las etapas de su vida),  ya que  así como el ejercicio hace bien al cuerpo,  un buen programa de Estimulación  y Mantenimiento cognitivo es como un "GIMNASIO" PARA NUESTRO  AMADO CEREBRO  ya que son un  “conjunto de técnicas que pretenden potenciar el conjunto de las funciones cognitivas del individuo”.
Sin embargo, este conjunto de estrategias pueden ir mucho más allá en la mejora de la calidad de vida de las personas en cualquiera de las etapas de la vida y, más aún, cuando entramos en la vejez, incluso sin padecer ningún tipo de patología.

 Cuando hablamos de Estimulación Cognitiva, a cualquiera de nosotros se nos viene a la mente la imagen de un anciano que padece algún tipo de demencia senil o, como mucho, también la del niño al que conviene estimular para entrenar sus capacidades mentales.
Hoy vemos con cierta lejanía el  entrenamiento  cognitivo, pero en muchos países y pronto en España será común  tener clases de desarrollo cognitivo - personal, así que no entrenes sólo con pesas, entrena con tu mente.

Fent Psicologia,  en forma.

Gustavo Rullier  & Diana Poveda

martes, 16 de julio de 2013

CARPE DIEM



 

CARPE DIEM 

 
A veces pareciera que decir “Vivamos el presente” es una perogrullada. ¿Qué si no? Sin embargo, constantemente nos encontramos encadenados a un tiempo que ya no es o a uno que aún no es, por lo que estamos dejando escapar toda posibilidad de abrazar el PRESENTE.

No se trata de despreciar las enseñanzas pasadas, ni tampoco de descuidar la planificación y la previsión por el futuro, pero sí de buscar un equilibrio que nos ayude a quedarnos con lo mejor de cada una, y sobre todo, con lo mejor de nosotros mismos.

 ¿Cuáles son las principales dificultades a las que nos enfrentamos en este sentido? Aquí cuatro situaciones en las que todos nos hemos visto reflejados alguna vez.

§  Recordamos y damos vueltas a algo negativo que sucedió en el pasado negándonos la posibilidad de pasar página. Esto nos como factura una buena dosis de desgaste emocional y hasta físico.

§  Nos anclamos en alguna cosa buena, positiva del pasado que ya no está. La carga extra de nostalgia nos aboca al inmovilismo, al no afrontamiento del cambio.

§  Anticipamos miedos o preocupaciones excesivas por cosas que están por llegar. Las creencias catastrofistas sumadas a nuestra pésima capacidad para predecir el futuro nos exponen a la ansiedad y el sufrimiento en vano.

§  Ensoñamos en exceso sobre aquello que anhelamos conseguir, sin llegar a pasar a la acción.





El primer paso para superar una dificultad es ser consciente de ella y después, por supuesto, ser proactivos, querer crecer, evolucionar. Estos dos primeros pasos corren de tu cuenta. Para el tercero te brindamos una serie de pequeñas estrategias, a modo de guía, que tratan de entrenar en nosotros la capacidad de vivir el presente:

1.       Obsérvate y conócete. Sé conscientes de cuándo, por qué, cómo nos centramos en exceso en el pasado o en el futuro. Practicas la introspección es un ejercicio muy útil para el fenómeno de “darnos cuenta”.

2.       Reconoce la singularidad irrepetible de cada momento. Practica a diario el ejercicio “Lo bueno del día” que consiste en recoger al final de cada jornada aquella/s cosas que te han hecho sonreír. Saboréalas y recréate en ellas. No es necesario que sean grandes acontecimientos, de hecho, las mejores épocas son la suma de pequeños momentos felices.

3.       Cultiva y alimenta el sentimiento de gratitud por el momento presente.

4.       Aprende del pasado y reconcíliate con él. Llegados a este punto deberás practicar la habilidad del perdón; hacia los demás y también, y muy especialmente, hacia uno mismo.

CARPE DIEM

Gustavo R. y Diana P

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